Nuestra historia
Floristería Rafaella nació del amor por las flores y por compartir momentos especiales. Lo que empezó como un gusto por arreglar ramos en casa se convirtió en una florería de barrio querida por toda la comunidad.
Cada arreglo lo preparamos a mano, eligiendo las flores más frescas del día y combinándolas con cuidado para que digan lo que quieres expresar: un gracias, un te quiero, un abrazo a la distancia o un hasta pronto.
Aquí no hay prisa ni arreglos en serie. Cada cliente es tratado como en casa, y cada ramo se hace pensando en la persona que lo va a recibir. Esa es la forma en la que hemos trabajado desde el primer día.
“Cada flor lleva un pedacito de cariño.”
— Rafaella, fundadora de Floristería Rafaella